Queridos hermanos y amigos:
El tiempo en que vivimos inmerso en las nuevas tecnologías, y en concreto, la conquista de lo inmediato y lo universal que nos permite internet, ofrece a las cofradías de penitencia, y como no, a esta de la Santa Vera-Cuz, la inmesa posibilidad de mostrar nuestra Hermandad al mundo.
Está de moda el oficio de los cofrades, y son legión los hombres y mujeres, que en Cádiz como en el resto de Andalucía se acercan a nuestras corporaciones. En nuestras instituciones son acogidos con generosidad, y juntos caminamos por el engrandecimiento de la Iglesia. La acostumbrada trilogía del CULTO, la FORMACIÓN y la CARIDAD son la principal vocación del día a día de los cofrades. En los interiores de nuestras Casas de Hermandad se vive la preocupación del afecto y de la solidaridad, la atención a los necesitados, la convivencia, el cuidado de los jóvenes. Una teología cofradiera que sabe mucho de la comunicación fraterna entre los hermanos, con la mirada siempre puesta, en la bendita hipérbole del Amor a los Sagrados Titulares.
La vocación de calle de nuestras cofradías, la teología en movimiento que constituye cada año el seguimiento a nuestros Cristos y a nuestras Vírgenes, es la más hermosa transmisión, el más honesto testimonio de fe que conozco. En el desierto espiritual que presenciamos, el río de los nazarenos, es, hoy como ayer, un sonoro aldabonazo al corazón de los hombres.
Esta gaditana cofradía de la Santa Vera-Cruz, está cargada de historia. Son muchos los que han rezado en esta ciudad, rodeada de mar, al amparo de la Cruz, desde aquel primer Crucificado de Indias. En 1566 un franciscano plantó en el poniente gaditano un madero verde de la Vera-Cruz. Desde entonces, la exactitud del mensaje del Cristo se desparrama en esta vieja ciudad cada Lunes Santo. Desde el convencimiento de la modernidad y la vigencia de nuestras Cofradías, en la seguridad de que esta ventana a todos que constituye nuestra presencia en la red nos enriquece, les invito a conocernos, al amor a nuestras hermandades, al afecto y al seguimiento de esta Franciscana Vera-Cruz. Decía Santa Teresa que la Cruz es el único camino para el Cielo. En ello estamos, vestidos con el hábito de cola negro, abrazados al testimonio de la Cruz.
Miguel Angel Morgado Conde
Hermano Mayor de la Cofradía